Capitulo IV
La verdad… No sé qué paso.
Abrí los ojos.
Y: Te dije que te marcharas! Esto no es un juego, bonita! Es peligroso! MUY peligroso!
Otra vez el hombre de la posada…
¿Dónde estaba?
Me dolía la cabeza.
No recordaba nada.
¿Cómo podía ser?
Ellen: ¿Qué hago aquí?
Y: ¿No recuerdas nada?
Ellen: No. ¿Qué ha pasado?
EL hombre me miro asombrado.
La verdad es que tenía unos enormes ojos azules preciosos. Azul mar de verano. Tendría unos 40 años. Mayor. Pelo canoso.
Y: Tienes que irte.
Y: ….cuanto antes!
No entendía nada.
Pero no pensaba irme.
No hasta saber que era lo que pasaba alli
